sábado, 16 de noviembre de 2013

ANDRÉS CALAMARO. BOHEMIO ENTRE ARGENTINA Y ESPAÑA


En septiembre de este año Andrés Calamaro lanzaba un nuevo LP, Bohemio.

Antes de entrar a valorar el nuevo trabajo de Andrés, os propongo otro viaje en el tiempo, pero esta vez entre los dos lados del charco, entre Argentina y España y las diferentes etapas de nuestro protagonista de hoy.

Porque antes de El Salmón, Honestidad Brutal, Alta Suciedad o su etapa con Los Rodríguez hay mucho más.

Andrés Calamaro no salió de la nada, tiene detrás una historia quizás menos conocida aquí, en España. Caballos y Ponis trata de sacar lo menos conocido y en esta ocasión de un cantante consagrado como es Andrés.

Calamaro empieza su carrera musical cuando recibe su primer instrumento, un bandoneón, a los ocho años. El primer grupo donde empieza, como teclista, fue en Raíces, en el que fue recomendado por Sergio Makaroff.

Durante su juventud decide dedicarse  de lleno a la música. Prueba suerte con la Chorizo Colorado Blues Band, que forma con su amigo Augusto Gringui Herrera, para intentarlo después con una agrupación que seguía la línea de The Platters, inclinándose por el rock, para así definirse de nuevo junto a Gringui en lo que sería su proyecto, Elmer's Band, al que se suma Eduardo Cano.

Toca como músico de sesión para artistas como los hermanos Makaroff y Julián Petrina. Héctor Zeta Bosio lo invita a unirse a una banda local llamada The Morgan, que posteriormente pasaría a llamarse Proyecto Erekto cuando se suma a ellos Gustavo Cerati. Dicho proyecto acabaría evolucionando, ya sin la presencia de Calamaro, para finalmente convertirse en la exitosa banda Soda Stereo.
Gracias a la ayuda de su amigo Alejandro Lerner y de Pipo Lernoud, quienes lo recomiendan como teclista, Calamaro es convocado por Miguel Abuelo para un nuevo proyecto musical.
Con los Abuelos comienza su incontinencia compositiva.

  
En 1984 y sin haberse publicado aún el tercer álbum de estudio de Los Abuelos de la Nada, Andrés lanza su primer disco en solitario, Hotel Calamaro, producido por Charly García.
Poco después abandona la banda y tiene varios escarceos musicales. 
Inicia entonces su trabajo como productor de bandas como Los Fabulosos Cadillacs y Enanitos Verdes.

También presenta su propio programa de radio, Bienvenidos al hotel y conoce a Ariel Rot, con quien acaba conformado una sociedad musical para grabar, dos discos en solitario y salir de gira por Argentina. Rot y Calamaro se desinteresan por seguir los cánones musicales de la época y se dedican únicamente al rock and roll. Con la colaboración de importantes músicos salen a la venta en 1988 y 1989 respectivamente los discos Por mirarte y Nadie sale vivo de aquí.



Cabe resaltar que su álbum Nadie sale vivo de aquí recibe excelentes críticas por parte de la prensa especializada, siendo escogido mejor disco del año (1989). En 2007 sería ubicado en el puesto 60º por 180 músicos y periodistas musicales entre «Los 100 mejores álbumes del rock argentino» según la revista Rolling Stone. Lo que no llega de momento era el reconocimiento masivo y económico.
Calamaro y Rot deciden entonces intentarlo en España en 1990 y refundarse como Los Rodríguez, con Julián Infante, Guillermo Martín, y el bateria Germán Vilella.
Con Los Rodríguez, Calamaro vuelve a conocer el éxito masivo que obtuvo con Los Abuelos de la Nada, pero esta vez a ambos lados del Atlántico. Después de 5 discos míticos; Buena Suerte, Disco Pirata, Sin documentos, Palabras Más, Palabras Menos y Hasta Luego, se separan en 1995.


De nuevo en solitario, Andrés emprende un nuevo proyecto que lo llevaría a Estados Unidos. En este país graba, junto a músicos de sesión, los temas de su nuevo trabajo como solista, titulado: Alta suciedad y que incluye canciones como «Flaca», «Media Verónica», «Crímenes perfectos» o «Loco», cuya letra le produciría cierta polémica (concretamente el verso «Voy a salir a caminar solito, sentarme en un parque a fumar un porrito»).
Alta suciedad es un éxito de ventas, superando las 500 000 copias vendidas en todo el mundo (el segundo disco más vendido del rock argentino en aquel momento tras El amor después del amor, de Fito Páez) y lleva al músico a realizar gran cantidad de recitales, en los cuales comparte escenario con músicos como Fito Páez y Joaquín Sabina entre otros.

Hay un tema que merece especial mención en este disco que además forma parte de la banda sonora de la película argentina “No sos vos soy yo”, una comedia de abandonos y desengaños, que retrata muy bien esa sensación de vacío que te deja el abandono…

Justo después de este disco Calamaro lanzaría Las otras caras de alta suciedad Inéditos + rarezas + canciones donde se encuentran las caras B de la época de producción de Alta suciedad, como una versión del I will survive.
Con su veloz ritmo de composición, entre fines de 1998 y mediados de 1999, había compuesto o retocado más de cien canciones, ya listas para ser editadas. Por evidentes problemas de espacio en su siguiente disco se editan únicamente treinta y siete, una por cada año de edad del cantante en aquel momento. Es así como nace Honestidad brutal,
Este trabajo coloca a Calamaro en lo más alto de la escena musical en español. Es además un disco complicado por la situación vital de excesos en que se veía rodeado y en el contexto de una ruptura sentimental.
Cuando salió, el disco fue muy bien acogido por la crítica especializada, aunque con el tiempo ha ido creciendo en su consideración, ya que en 2010 fue elegido por la revista Rolling Stone en el tercer puesto de los "50 mejores discos de rock español".
En el año 1999 Andrés Calamaro es el encargado de abrir los doce conciertos que Bob Dylan realiza durante su gira española. Como telonero de Dylan ofrece un espectáculo acústico, acompañado por dos de sus músicos habituales: Guillermo Martín y Candy Caramelo, donde repasa algunos éxitos de los Rodríguez y de su carrera en solitario. Cumple con estos conciertos una de sus máximas inspiraciones musicales, y renuncia a cobrar por ellos.
El año 2000 se produce una nueva explosión de creatividad. Tras seleccionar trescientos temas, de quinientos que graba, el artista viaja a España con sus músicos (Ciro Fogliata, Guillermo Martín, Candy Caramelo, Gringui Herrera, el Niño Bruno y el guitarrista Coti Sorokin) y graba las 103 canciones que son presentadas en El salmón, un álbum histórico por componerse de cinco CDs.
La agotadora experiencia de El Salmón sumerge al compositor en una sequía creativa que durará cuatro años en los que no editará material alguno, y en los que se llegará a temer por una retirada prematura.

En esta época, Calamaro se manifiesta a favor de la libre circulación de canciones por la red. «La música es de los que la quieren escuchar y de nadie más», afirma el compositor.
Como concreción de esta filosofía comienza a proporcionar gratuitamente a través de Internet el material que produce en su estudio doméstico. Para asegurar la calidad de sus grabaciones, Andrés Calamaro funda Radio Salmón Vaticano, iniciando así una suerte de ciberestudio de grabación en su sitio web oficial. En un lapso de tres años compone centenares de canciones, de las que sólo salen a la luz aproximadamente una cincuentena.

En febrero de 2004 edita el álbum El cantante, un disco de versiones de boleros y temas del cancionero latinoamericano. Además, Calamaro agrega tres temas que habían estado circulando por la web: «Estadio Azteca», «La libertad» y «Las oportunidades». El disco es producido por Javier Limón y grabado en su estudio, contando con la participación de músicos como Niño Josele y Jerry González.

Después de varios trabajos en la línea de “El Cantante” aparece un nuevo punto de inflexión en 2007 La lengua popular. El disco vuelve a la sencillez de lo más popular del artista alejándose de la experimentación y la eclecticidad musical habituales en otros discos del músico.
En junio de 2010 se publica On the rock: con la idea de grabar un LP de estudio con sus compañeros de gira, Calamaro invita a artistas como Calle 13 (banda), El Langui, Diego el Cigala, Bunbury, Niño Josele, Loquillo, Pereza o Jerry González.

Y llegamos a hoy, hace poco salió a la venta su nuevo trabajo que, supone un nuevo cambio de rumbo que nos hace pensar en el regreso de un Andrés  que ya conocemos y que en esta ocasión ha delegado la parte instrumental en su banda y su productor, (de nuevo) Cachorro López.
Con Bohemio también ha quedado claro que, al menos por ahora, se acabó la incontinencia creativa volcada en álbumes de 37 y 103 temas –¡Este disco contiene ¡tan sólo 10 canciones!-.
Quizás el título de este nuevo álbum pueda aplicarse también a su resultado: el bohemio es un tipo con sus defectos y grandezas. Justo como este disco.



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