En septiembre de este año Andrés Calamaro lanzaba un nuevo LP, Bohemio.
Antes de entrar a valorar el nuevo trabajo de Andrés, os propongo otro
viaje en el tiempo, pero esta vez entre los dos lados del charco, entre
Argentina y España y las diferentes etapas de nuestro protagonista de hoy.
Porque antes de El Salmón,
Honestidad Brutal, Alta Suciedad o su etapa con Los Rodríguez hay mucho más.
Andrés Calamaro no salió de
la nada, tiene detrás una historia quizás menos conocida aquí, en España. Caballos y Ponis trata de sacar lo menos conocido y en
esta ocasión de un cantante consagrado como es Andrés.
Calamaro empieza su carrera
musical cuando recibe su primer instrumento, un bandoneón, a los ocho años. El primer grupo donde
empieza, como teclista,
fue en Raíces, en el que fue
recomendado por Sergio Makaroff.
Durante su juventud decide
dedicarse de lleno a la música. Prueba
suerte con la Chorizo
Colorado Blues Band, que forma con su amigo Augusto Gringui Herrera,
para intentarlo después con una agrupación que seguía la línea de The Platters,
inclinándose por el rock, para así definirse de nuevo junto a Gringui en lo que
sería su proyecto, Elmer's Band, al que se suma Eduardo Cano.
Toca como músico de sesión para artistas como los
hermanos Makaroff y Julián Petrina. Héctor Zeta Bosio
lo invita a unirse a una banda local llamada The Morgan, que posteriormente
pasaría a llamarse Proyecto Erekto cuando se suma a ellos Gustavo
Cerati. Dicho proyecto acabaría evolucionando, ya sin la presencia
de Calamaro, para finalmente convertirse en la exitosa banda Soda Stereo.
Gracias a la ayuda de su
amigo Alejandro Lerner y de Pipo Lernoud,
quienes lo recomiendan como teclista, Calamaro es convocado por Miguel Abuelo
para un nuevo proyecto musical.
Con los Abuelos comienza su
incontinencia compositiva.
En 1984 y sin haberse publicado aún el tercer álbum de estudio de Los Abuelos de la Nada, Andrés lanza su primer disco en solitario, Hotel Calamaro, producido por Charly García.
Poco después abandona la
banda y tiene varios escarceos musicales.
Inicia entonces su trabajo como productor de bandas como Los Fabulosos Cadillacs y Enanitos Verdes.
Inicia entonces su trabajo como productor de bandas como Los Fabulosos Cadillacs y Enanitos Verdes.
También presenta su propio programa de radio, Bienvenidos al hotel y conoce a Ariel Rot, con quien acaba conformado una sociedad musical para grabar, dos discos en solitario y salir de gira por Argentina. Rot y Calamaro se desinteresan por seguir los cánones musicales de la época y se dedican únicamente al rock and roll. Con la colaboración de importantes músicos salen a la venta en 1988 y 1989 respectivamente los discos Por mirarte y Nadie sale vivo de aquí.
Cabe
resaltar que su álbum Nadie sale vivo de aquí recibe excelentes
críticas por parte de la prensa especializada, siendo escogido mejor disco del
año (1989).
En 2007
sería ubicado en el puesto 60º por 180 músicos y periodistas musicales entre
«Los 100 mejores álbumes del rock argentino» según la revista Rolling Stone. Lo
que no llega de momento era el reconocimiento masivo y económico.
Calamaro
y Rot deciden entonces intentarlo en España
en 1990
y refundarse como Los Rodríguez, con Julián
Infante, Guillermo Martín, y el bateria Germán Vilella.
Con
Los Rodríguez, Calamaro vuelve a conocer el éxito masivo que obtuvo con Los
Abuelos de la Nada,
pero esta vez a ambos lados del Atlántico. Después de 5 discos míticos; Buena
Suerte, Disco Pirata, Sin documentos, Palabras Más, Palabras Menos y Hasta
Luego, se separan en 1995.
De
nuevo en solitario, Andrés emprende un nuevo proyecto que lo llevaría a Estados
Unidos. En este país graba, junto a músicos de sesión, los temas de
su nuevo trabajo como solista, titulado: Alta suciedad
y que incluye canciones como «Flaca», «Media Verónica», «Crímenes perfectos» o
«Loco», cuya letra le produciría cierta polémica (concretamente el verso «Voy a
salir a caminar solito, sentarme en un parque a fumar un porrito»).
Alta
suciedad es un éxito de ventas, superando las 500 000 copias vendidas en
todo el mundo (el segundo disco más vendido del rock argentino en aquel momento
tras El amor después del amor, de Fito Páez)
y lleva al músico a realizar gran cantidad de recitales, en los cuales comparte
escenario con músicos como Fito Páez y Joaquín
Sabina entre otros.
Hay un tema que merece especial mención en este disco que además forma parte de la banda sonora de la película
argentina “No sos vos soy yo”, una comedia de abandonos y desengaños, que
retrata muy bien esa sensación de vacío que te deja el abandono…
Justo después de este disco
Calamaro lanzaría Las otras caras de alta suciedad Inéditos + rarezas + canciones
donde se encuentran las caras B de la época de producción de Alta suciedad, como una versión del I will survive.
Con su veloz ritmo de
composición, entre fines de 1998 y mediados de 1999, había compuesto o retocado más de cien canciones, ya
listas para ser editadas. Por evidentes problemas de espacio en su siguiente
disco se editan únicamente treinta y siete, una por cada año de edad del
cantante en aquel momento. Es así como nace Honestidad
brutal,
Este trabajo coloca a
Calamaro en lo más alto de la escena musical en español. Es además un disco
complicado por la situación vital de excesos
en que se veía rodeado y en el contexto de una ruptura sentimental.
Cuando salió, el disco fue
muy bien acogido por la crítica especializada, aunque con el tiempo ha ido
creciendo en su consideración, ya que en 2010 fue elegido por la revista
Rolling Stone en el tercer puesto de los "50 mejores discos de rock
español".
En el año 1999 Andrés Calamaro es el
encargado de abrir los doce conciertos que Bob Dylan
realiza durante su gira española. Como telonero de Dylan ofrece un espectáculo
acústico, acompañado por dos de sus músicos habituales: Guillermo Martín y Candy Caramelo, donde
repasa algunos éxitos de los Rodríguez
y de su carrera en solitario. Cumple con estos conciertos una de sus máximas
inspiraciones musicales, y renuncia a cobrar por ellos.
El año 2000 se produce una nueva
explosión de creatividad. Tras seleccionar trescientos temas, de quinientos que
graba, el artista viaja a España con sus músicos (Ciro Fogliata, Guillermo Martín, Candy
Caramelo, Gringui Herrera, el Niño Bruno y el guitarrista Coti Sorokin)
y graba las 103 canciones que son presentadas en El salmón,
un álbum histórico por componerse de cinco CDs.
La agotadora experiencia de
El Salmón sumerge al compositor en una sequía creativa que durará cuatro años
en los que no editará material alguno, y en los que se llegará a temer por una
retirada prematura.
En esta época, Calamaro se
manifiesta a favor de la libre circulación de canciones por la red. «La música
es de los que la quieren escuchar y de nadie más», afirma el compositor.
Como concreción de esta
filosofía comienza a proporcionar gratuitamente a través de Internet el
material que produce en su estudio doméstico. Para asegurar la calidad de sus
grabaciones, Andrés Calamaro funda Radio Salmón Vaticano,
iniciando así una suerte de ciberestudio de grabación en su sitio web oficial.
En un lapso de tres años compone centenares de canciones, de las que sólo salen
a la luz aproximadamente una cincuentena.
En febrero
de 2004
edita el álbum El cantante, un disco de versiones de boleros y temas
del cancionero latinoamericano. Además, Calamaro agrega tres temas que habían
estado circulando por la web: «Estadio Azteca», «La libertad» y «Las
oportunidades». El disco es producido por Javier Limón
y grabado en su estudio, contando con la participación de músicos como Niño Josele
y Jerry González.
En junio de 2010
se publica On the rock: con la idea de grabar un LP de
estudio con sus compañeros de gira, Calamaro invita a artistas como Calle 13 (banda), El Langui,
Diego el
Cigala, Bunbury, Niño Josele,
Loquillo, Pereza
o Jerry González.
Y llegamos a hoy, hace poco salió a la venta su nuevo trabajo que, supone un nuevo cambio de rumbo que nos hace pensar en el regreso de un Andrés que ya conocemos y que en esta ocasión ha delegado la parte instrumental en su banda y su productor, (de nuevo) Cachorro López.
Con
Bohemio también ha quedado claro que, al menos por ahora, se acabó la
incontinencia creativa volcada en álbumes de 37 y 103 temas –¡Este disco
contiene ¡tan sólo 10 canciones!-.
Quizás
el título de este nuevo álbum pueda aplicarse también a su resultado: el
bohemio es un tipo con sus defectos y grandezas. Justo como este disco.
Este artículo ha sido extraído en su mayoría de:
http://es.wikipedia.org
http://rollingstone.es
http://www.calamaro.com/
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